Inicio / Blog / Google Ads para inmobiliarias
Publicidad

Google Ads para inmobiliarias: cómo captar a quien ya está buscando

Por Agencia MDIActualizado ago. 20269 min de lectura

La diferencia entre Google y Meta no es de plataforma, es de momento. En Meta interrumpes a alguien que estaba viendo fotos de sus amigos y le enseñas un piso. En Google intervienes cuando esa persona ya ha escrito «cuánto vale mi casa en Chamberí». Nadie escribe eso por accidente. Esa intención declarada es lo que hace que Google Ads para inmobiliarias funcione distinto, y también lo que hace que se te vaya el presupuesto en semanas si montas la cuenta como si fuera un anuncio más.

Qué cambia cuando la intención ya está declarada

En Meta tú eliges a quién le enseñas el anuncio. En Google es la persona la que se presenta sola, escribiendo exactamente lo que quiere. Eso tiene tres consecuencias prácticas que ordenan todo lo demás.

La primera es que el volumen es el que es. En tu zona hay un número finito de personas buscando «vender piso en [tu ciudad]» cada mes, y ningún presupuesto lo aumenta. Google Ads no crea demanda, la intercepta. Si esperas escalar duplicando la inversión, te vas a llevar una decepción cara.

La segunda es que el clic cuesta más que en Meta, y eso no es un problema en sí. Estás pagando por alguien que ya ha declarado que quiere lo que vendes, así que la comparación honesta no es coste por clic sino coste por captación conseguida.

La tercera, y es la que más dinero cuesta ignorar: la mitad de las búsquedas que parecen tuyas no lo son. Quien escribe «inmobiliaria» puede estar buscando trabajo en una, un curso para sacarse el título, una franquicia o el teléfono de la que ya le lleva el piso. Todos esos clics se pagan igual.

Las dos búsquedas que importan, y no son las que crees

La mayoría de inmobiliarias que abren una cuenta de Google Ads apuntan a compradores: «pisos en venta en [zona]», «áticos con terraza [ciudad]». Es lo intuitivo y es donde está el volumen. También es donde compites contra Idealista, Fotocasa y todos los portales a la vez, con su presupuesto.

La búsqueda que de verdad mueve tu negocio es la otra: la del propietario que está pensando en vender y aún no ha llamado a nadie.

  • «cuánto vale mi casa», «valorar piso online», «tasación vivienda [ciudad]». Está midiendo el terreno.
  • «vender piso rápido [zona]», «vender casa sin comisión». Ya ha decidido, busca cómo.
  • «mejor inmobiliaria [zona]», «agencia inmobiliaria [barrio]». Está eligiendo con quién.
  • «vender casa heredada», «vender piso con inquilino», «vender piso con hipoteca». Tiene un problema concreto que tú sabes resolver y casi nadie responde.

Ese último grupo es el más barato y el más ignorado. Son búsquedas de poco volumen, muy específicas, contra las que los portales no compiten porque no les interesa. Una inmobiliaria con una página que responda «cómo vender un piso heredado» capta ahí a un coste que no se parece en nada al de «pisos en venta».

Si quieres el contraste completo entre los dos canales, lo tienes en Google Ads vs Facebook Ads para inmobiliarias. La versión corta: Meta capta mejor al propietario que aún no sabe que va a vender, Google al que ya lo ha decidido.

Cómo se estructura una cuenta de Google Ads para una inmobiliaria

La estructura no es burocracia: es lo que te permite ver qué funciona y apagar lo que no. Con todo mezclado en una campaña, dentro de tres meses no vas a poder responder de dónde vino la única captación buena.

  1. Campaña de captación (propietarios). Es la prioritaria. Grupos de anuncios separados por intención: valoración, venta urgente, casos especiales. Cada uno con su anuncio y su página de destino.
  2. Campaña de compradores. Solo si tienes cartera que enseñar y una web donde enseñarla. Si mandas a quien busca «piso en [zona]» a tu home genérica, estás pagando por una visita que rebota.
  3. Campaña de marca. Tu propio nombre. Suena a pagar por lo que ya tenías, y a veces lo es, pero si tu competencia puja por tu marca y tú no, le estás regalando a los clientes que te buscaban a ti.

Y una recomendación que va contra lo que empuja la interfaz: no empieces por Performance Max. Google la ofrece de entrada porque simplifica, pero reparte el presupuesto entre red de display, YouTube y Gmail sin que veas bien dónde se está yendo, y con presupuestos pequeños suele acabar comprando tráfico barato e inútil. Primero Búsqueda, con datos propios. Cuando la cuenta tenga conversiones reales que darle de comer, entonces se plantea.

Las negativas: lo que de verdad te ahorra el presupuesto

Si solo puedes dedicarle una tarde a tu cuenta, dedícasela a esto. En el sector inmobiliario, la lista de palabras negativas rinde más que cualquier ajuste de puja, porque hay muchísima búsqueda que contiene tus palabras y no tiene nada que ver contigo.

Negativas que casi ninguna inmobiliaria debería dejar fuera: trabajo, empleo, ofertas de empleo, curso, cursos, máster, formación, oposiciones, título, franquicia, franquicias, sueldo, salario, requisitos, «cómo ser agente inmobiliario», gratis, plantilla, ejemplos, pdf, y el nombre de cada portal grande si no quieres pagar por quien buscaba Idealista.

Añade las tuyas propias según lo que no hagas: si no llevas alquiler, «alquiler», «alquilar», «se alquila» y «arrendamiento» fuera. Si no trabajas obra nueva, «obra nueva» y «promoción» fuera. Si no haces locales ni naves, fuera también.

Y esto no se hace una vez. El informe de términos de búsqueda es la pantalla más útil de toda la plataforma: te enseña lo que la gente escribió de verdad, no lo que tú creías que iba a escribir. Revisarlo cada semana el primer mes, y luego cada mes, es lo que separa una cuenta que mejora de una que solo gasta.

Concordancias: por qué la amplia te vacía la cuenta

Google te empuja a usar concordancia amplia porque le da libertad para encontrar búsquedas nuevas. Con un presupuesto grande y muchas conversiones que le sirvan de guía, funciona. Con el presupuesto de una inmobiliaria de barrio, la amplia interpreta «vender piso Chamberí» como «pisos baratos» o «inmobiliarias famosas» y se lo gasta antes de comer.

Empieza en concordancia de frase y exacta. Son más restrictivas y traerán menos volumen, pero el volumen que traigan será tuyo. Cuando la cuenta acumule conversiones reales, se abre la mano con control, no antes.

La página de destino decide el coste, no la puja

Este es el error más caro y el menos visible. Google no cobra a todos lo mismo por la misma palabra: valora la relevancia de tu anuncio y de la página a la que llevas. Si mandas a alguien que buscó «cuánto vale mi casa» a tu página de inicio, donde hay un carrusel de inmuebles en venta y un menú con seis secciones, Google lo registra como una mala experiencia y te sube el precio del clic mientras tu competencia paga menos por la misma posición.

Cada intención necesita su página, y esa página tiene que responder exactamente a lo que se buscó, con una sola acción posible. Quien buscó valoración debe aterrizar en una página que hable de valoración y que le pida cuatro datos, no doce. Lo tienes desarrollado en landing page inmobiliaria.

Qué medir, porque «formulario enviado» no es una conversión

Aquí es donde la mayoría de cuentas se rompen sin que nadie se dé cuenta. Si le dices a Google que la conversión es «alguien rellenó el formulario», Google optimizará para conseguir formularios rellenados, y es buenísimo consiguiéndolos. Te traerá muchos. También te traerá al curioso que quiere saber cuánto vale el piso de su madre y no piensa vender en tres años.

Lo que importa medir es la valoración concertada y, sobre todo, el encargo firmado. Eso ocurre semanas después y fuera de la web, así que hay que devolvérselo a Google desde tu CRM. Es la diferencia entre una cuenta que aprende a traerte clientes y una que aprende a traerte curiosos. Cómo se conecta esa cadena está en el sistema completo, y la lógica de calificar antes de llamar en lead scoring inmobiliario.

Errores que hacen que Google Ads salga caro

  • Pujar por «pisos en venta [ciudad]» a pelo. Es la búsqueda más cara del sector y compites contra los portales. Si entras ahí, que sea con una página que ofrezca algo que el portal no da.
  • Dejar la extensión de ubicación sin configurar cuando tienes oficina. En búsquedas locales es de lo que más mueve el porcentaje de clics, y es gratis.
  • Apagar la campaña porque «no funciona» a las dos semanas. Con búsquedas de poco volumen, dos semanas pueden ser veinte clics. Eso no es una muestra, es ruido.
  • No responder rápido. Quien busca en Google está comparando ahora. Si tardas un día en llamar, ya ha hablado con otras dos. Aquí la automatización de respuesta vale más que cualquier ajuste de puja.
  • Copiar las palabras clave de otra ciudad. Lo que funciona en Madrid no tiene por qué funcionar en Jaén: cambian el volumen, la competencia y hasta cómo se llama la gente a sí misma.

De la campaña al sistema

Google Ads te trae a alguien que ya quiere. Lo que decide si acaba siendo un encargo es lo que pasa en los diez minutos siguientes: quién responde, con qué, y si ese contacto queda registrado en algún sitio o en la libreta de alguien. Una campaña bien montada sobre un seguimiento que no existe es una forma cara de generar contactos que se enfrían.

Por eso lo tratamos como una pieza y no como un servicio suelto: anuncios que traen intención, una página que la recoge, un CRM donde no se pierde y una automatización que responde a la hora que sea. Si prefieres verlo todo junto, está en publicidad online para inmobiliarias, y el canal complementario en Facebook Ads para inmobiliarias.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta Google Ads para una inmobiliaria?

Hay dos costes distintos y conviene no mezclarlos: lo que le pagas a Google y lo que cuesta gestionarlo. En inversión publicitaria, por debajo de unos 400 euros al mes en una zona con competencia real cuesta reunir suficientes clics como para decidir algo con fundamento; te quedas mirando muestras demasiado pequeñas. El clic en inmobiliaria sale más caro que en Meta porque la intención ya está declarada, así que la comparación justa entre canales no es el coste por clic sino el coste por captación conseguida.

¿Google Ads o Facebook Ads para mi inmobiliaria?

Captan en momentos distintos y por eso funcionan mejor juntos que separados. Google intercepta a quien ya ha decidido y está buscando cómo. Meta llega antes, a quien todavía no ha decidido pero encaja en el perfil, y sale más barato por contacto. Si solo puedes con uno y necesitas captaciones ya, empieza por Google. Si lo que necesitas es llenar la parte de arriba del embudo, por Meta. Lo tienes comparado en detalle en Google Ads vs Facebook Ads.

¿Sirve para captar propietarios o solo compradores?

Para propietarios funciona mejor, y es justo al revés de lo que hace casi todo el mundo. Las búsquedas de comprador tienen más volumen pero compiten contra los portales, con su presupuesto. Las de propietario («cuánto vale mi casa», «vender piso heredado») tienen menos volumen, mucha menos competencia y son las que te traen producto, que es lo que de verdad escasea.

¿Cuántas palabras clave necesito para empezar?

Menos de las que crees. Entre quince y treinta bien elegidas, en concordancia de frase y exacta, agrupadas por intención, rinden mucho más que doscientas en amplia. Lo que sí conviene que sea larga desde el primer día es la lista de negativas: ahí es donde se decide si el presupuesto se va en clics útiles o en gente que buscaba trabajo en una inmobiliaria.

¿Cuánto tarda en dar resultados?

Los primeros contactos suelen llegar en la primera o segunda semana, porque la intención ya está ahí y no hay que crearla. Lo que tarda más es que la cuenta sea rentable: hace falta un mes o dos de limpiar términos de búsqueda, ajustar páginas de destino y darle a Google conversiones de verdad, no formularios sueltos. Quien apaga a las dos semanas casi nunca apaga una campaña mala, apaga una campaña sin datos.

¿Quieres campañas que traigan captaciones, no solo clics?

En una sesión estratégica de 30 minutos revisamos tu captación y, si tu zona sigue libre, te contamos cómo montaríamos el sistema por ti. Te llevas el diagnóstico aunque no trabajemos juntos.

Reserva tu sesión estratégica